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sábado, 16 de agosto de 2025

HISTORIA DE UNA OPOSITORA… ESTRENANDO PLAZA (parte I)

Nueva entrada en el Blog. Después de casi dos años, hoy lo uso de nuevo para poder dejar por escrito uno de mis mayores logros y la trayectoria que he recorrido hasta llegar aquí. No quiero que se me quede en el olvido ni que el tiempo diluya la importancia que esto ha tenido para mí durante muchos años. Además, puede servir para motivar a alguien o para comprender mejor esta carrera de fondo con pausas, acelerones y estancamientos.

Junio de 2010. Finalicé la carrera y me gradué en el Paraninfo de la Facultad de Derecho en Ciudad Real. A veces me molestaba un poco que la gente se riera o desmereciera lo que estudié, por ser una carrera considerada como “facilona”, pero lo cierto es que hay que reconocer que fueron tres años (aún era diplomatura) en los que, comparado con lo que se avecinaba, no encontré grandes dificultades. Echando la vista atrás, me doy cuenta de que tampoco me encontré con demasiados aprendizajes que a día de hoy pueda aplicar en un aula. Pero es el trámite que hay que pasar para obtener la titulación de maestra y, además, aporta otro tipo de experiencias personales. El día de la graduación, tras ver el amplio auditorio totalmente repleto, ya tuve una pequeña visión de lo complicado que podría ser trabajar en educación. Pero eres joven, acabas de terminar la carrera, te estás graduando, luego viene la fiesta, las vacaciones… y no te planteas nada más.

Septiembre de 2010. El verano ha pasado. Todo el mundo da por hecho que lo que toca después de estudiar magisterio es opositar, así que no barajé muchas más opciones. Hice los cursos que me darían el único baremo con el que podría puntuar por entonces, busqué preparador y comencé de lleno. Aunque, de manera casi simultánea, elaboraré también un currículum que apenas me ocupaba una página (ni rastro de experiencia profesional, ni de inglés, ni de formaciones o estudios interesantes…) y empecé a enviarlo a escuelas infantiles y colegios concertados y privados de la zona de Ciudad Real y alrededores, de los cuales nunca recibí ninguna respuesta, ni esa ni ninguna de las numerosas veces posteriores en las que lo volví a reenviar, cada vez más completo, hasta octubre de 2020.

Enero de 2011. Después de 4 meses estudiando únicamente la oposición (puesto que no me llamaron para trabajar de ningún sitio) y dándome cuenta de que realmente era ahora cuando estaba empezando a aprender cosas útiles, en enero de 2011, mi comunidad, Castilla-La Mancha, decidió, finalmente, no convocar oposiciones para ese año. Así que me vi sin trabajo y tirando a la basura los meses de estudio que llevaba. Pues no. No iba a tirar ni mi esfuerzo ni mi tiempo. Aproveché lo que tenía, modifiqué la legislación y lo intenté en Andalucía, la comunidad vecina. Mis preparadores (eran dos; uno de los cuales ya ni siquiera vive) decidieron cancelar la formación a mitad de curso, pero nos ofrecieron el temario completo y una revisión de la programación en junio de ese mismo año, daba igual donde nos presentásemos. Algo es algo. Y fue mucho, puesto que su temario ha sido el esqueleto que siempre he usado en todas las versiones del mío.

Junio de 2011. Después de muchos meses de agotamiento mental, con los que la ilusión de septiembre se fue quedando atrás, llegué al examen. Era feliz solo de pensar que cuando terminase ya no tendría que estudiar. Me daba igual la nota, si aprobaba o no, si no trabajaba… Había sido un año difícil, demasiado encerrada en casa, solo estudiando… estaba claro que tenía que hacer otras cosas. Y mi pensamiento se centró más en eso que en el propio examen. Así que fui sin nervios y sola a un campus desconocido para mí: Rabanales (Córdoba). Al bajar del cercanías, vi una maraña de gente subiendo unas escaleras donde no cabía un alfiler. La sensación pequeñita que ya tuve en el Paraninfo el día de la graduación, ahora se hacía más grande: no iba a ser tan fácil, es más… puede que fuera imposible trabajar como maestra; demasiada gente. Pero no había nada que perder. Aprobé mi primera oposición con una media de 7.36 y un baremo de 3.5 puntos. Tal y como suponía, no tenía nada que hacer, pero estaba más que satisfecha porque la nota no había estado nada mal para ser mi primer año y haberme quedado sin preparación completa a mitad de curso. Ya estaba en bolsa. Me olvidé rápido de las oposiciones y ahora tenía otras cosas en mi mente: un máster. Me gustaba de Orientación Educativa. El máster no me ha servido nada más que para subir baremo en la oposición. Pero en ese momento yo no lo sabía, y tampoco me hacía falta saberlo. Lo único que quería era hacer algo que me gustase y que me hiciera sentir de nuevo activa. El año dedicado a tiempo completo a la oposición me estaba haciendo sentir como una inútil, y algo que tuve claro desde aquel momento es que no volvería solo a opositar. Desde entonces, todas las veces que me he presentado, siempre he trabajado y opositado a la vez.

Noviembre de 2011 - Junio de 2012. El máster que quería era presencial y solo se estudiaba en Extremadura o en Andalucía. Lo vi como una oportunidad para acumular más experiencias, más aprendizajes y, además, tenía beca. Así que decidí bajar de nuevo a Andalucía. Total, ya había tenido mis primeros contactos con tierras andaluzas en los meses previos. ¿Serían esto señales de dónde acabaría?

Abril - Junio de 2013. Otro año de oposiciones, al menos en Andalucía. Me descolgué de las fechas de Castilla-La Mancha cuando las cancelaron en 2011. Así que, ahora, si quería seguir en la bolsa, tenía que presentarme una vez más en Andalucía y aprobar otra vez. Desde el examen de 2011 no me habían llamado de interina y había desconectado bastante del tema. Estaba demasiado desmotivada con todo esto y, por otro lado, había empezado a dar clases particulares, a dar extraescolares, a hacer unas prácticas de la Junta en un colegio de mi pueblo… estaba bien así. ¿Por qué complicarse otra vez con el rollo de las oposiciones? Pues para seguir en bolsa. Tenía claro que no iba a dejar de lado nada de lo que ahora estaba haciendo, así que comencé a prepararlas de nuevo por mi cuenta, a partir de abril, reutilizando todo lo que tenía de 2011. Pero se añadió una dificultad: la primera vez no había supuestos prácticos; ahora sí, así que me compré un libro que me ayudase un poco e intenté hacerlo lo mejor que pude. Mi media en el examen de 2013 fue de 5.54 y un baremo de 4 puntos. Satisfecha una vez más porque, con lo poquísimo que había estudiado, pude seguir en bolsa. Pero era consciente de que, si no trabajé con la nota de 2011, no lo iba a hacer ahora (no sé si por entonces guardaban la mejor nota de dos años; me doy cuenta de que no estaba enterada de nada y que aquellos dos años lo hice todo bastante a ciegas). El caso es que no me sentía con fuerzas para afrontar otro tercer proceso y desperdiciar mis “años jóvenes” en algo que igual nunca llegaba. Ya era agotador y eso que nunca lo tomé tan en serio como los últimos años. Supongo que era la visión positiva que dan los veintipocos. Decidí no volver a presentarme hasta que no me sintiera preparada o valorase que la oferta de plazas pudiese merecer la pena.

HISTORIA DE UNA OPOSITORA… ESTRENANDO PLAZA (parte II)

2014-2018. En todos estos años seguí dando clases particulares; me saqué, con muchísimo esfuerzo, el B1 de inglés; después empecé a trabajar como animadora turística infantil, primero en Murcia y luego en Benalmádena (donde estuve varias temporadas); me saqué el B2 de inglés… Aunque fueron años muy buenos que me aportaron muchísimas experiencias positivas a nivel personal y profesional, sentía que tocaba reconducirme de nuevo hacia el mundo de la educación. Así que, por un lado, empecé a sopesar otra vez la idea de volver a opositar y, por otro, al ampliar mi currículum, comencé a enviarlo no solo a la zona de Ciudad Real, sino también a la de Málaga.

Septiembre de 2018. Empecé a trabajar en una escuela infantil de Málaga. Tener las tardes libres me permitió poder dedicarme de nuevo a estudiar la oposición, una vez más, en Andalucía, ya que era donde ahora estaba trabajando y donde me habían traído (y dejado) mis circunstancias personales. Solo me había saltado una convocatoria: la de 2015, puesto que en 2017 no hubo oposiciones. Ya no estaba en bolsa y tenía demasiado desfasados todos mis materiales de la oposición. Así que empecé de cero de manera presencial en la Academia Jesús Ayala de Málaga. Actualicé mi primer temario con el de la academia y toda la parte práctica (supuestos, programación y unidades) fue completamente nueva. El profesor de esta academia me actualizó y me abrió la mente hacia metodologías de las que nunca antes había oído hablar y, al igual que usé mis primeros temas como esqueleto sobre mis versiones posteriores, mi programación desde 2019 siempre ha tomado como base la que elaboré en esta academia. Otro año extra de formación que me sirvió muchísimo más que toda la diplomatura.

Junio de 2019. Esta vez va en serio. Yo misma noté una confianza en mí que no tenía ni en 2011 ni en 2013. Creo que es porque estaba muy segura de lo que llevaba. Al fin y al cabo, era mi primer año con una preparación completa que empecé en septiembre y terminé en junio. El resultado: 8.65 de media y 4.5 puntos de baremo. Me quedé muy contenta con el resultado, sin embargo, es la primera vez que apareció la sensación de que no era suficiente.

Octubre de 2020. Hasta el 9 de marzo de 2020 estuve trabajando en la misma escuela infantil de Málaga en la que empecé en septiembre de 2018. Mi contrato acabó 3 días antes del confinamiento. En los meses de confinamiento, en los que no tenía trabajo, me saqué la DECA para intentarlo de nuevo por los colegios concertados y privados. Decidí que, tras tres veces intentándolo en las oposiciones, si ahora tampoco me llamaban de interina, es que eso no era para mí, así que no me presentaría más. Tendría que abrirme paso por otros medios.  Pero, aunque el COVID fue terrible, a mí me trajo algo positivo: mi primera interinidad en Málaga en octubre de 2020. Desde entonces he sido interina hasta este último curso y me he presentado a todas las convocatorias.

Junio de 2022. Nuevo año de oposiciones tras el COVID. Noté mucha más presión que en años anteriores. Supongo que sería porque era la primera vez que me presentaba siendo interina y porque iba ya por mi cuarta convocatoria y, al final, los años pesan y acumulan desgaste. Para este año ya me había sacado también el C1 de inglés. Además, decidí prepararme, esta vez online, con la misma academia que en 2019 por mi buena experiencia con ellos. Resultado: 8.43 de media y 6.25 puntos de baremo. El primer sofocón grande que yo he pillado con la oposición fue en esta convocatoria. La nota del primer examen me bajó muchísimo la media. Estaba convencida de que podía ser mi año: salí muy contenta del examen, creía que había mejorado lo de 2019… no podía fallar nada. Pero falló y me dejó con una media que me enviaba a la posición número 12 de mi tribunal, lejos de las 2 o 3 plazas que daban aquel año. Lo peor era la sensación de estar perdida, de no saber cómo afrontar las próximas oposiciones, de querer cambiar de preparador (aunque sabía que igual eso no tenía nada que ver dado lo subjetivo del proceso)… Me di cuenta de que hay que hacer un gran trabajo psicológico para no perderte en estos pensamientos por mucho tiempo. Unos días o semanas de desahogo y para adelante. “Si no consigo nota, al menos me centraré en el baremo”. Eso es lo que pensé en julio de 2022. Y me puse manos a la obra buscando máster con el que aumentarlo.

Septiembre de 2022 – Junio de 2023. Aunque suene feo, este segundo máster lo hice por el punto en el baremo de la oposición. Como formación, no está demás, pero no lo disfruté como el primero. Buscaba algo sencillo, sin prácticas, homologado… no tuve muchas opciones: el máster de tecnología educativa y competencia digital de la UNIR. Buen máster si lo quieres para lo mismo que yo, pero caro (y ya sin beca) y, además, no lo acreditan para la competencia digital que luego exige la Junta de Andalucía.

HISTORIA DE UNA OPOSITORA… ESTRENANDO PLAZA (parte III)

Junio de 2024. Nuevo proceso de oposición. Por si ya era poco, nos enfrentamos a unas oposiciones diferentes: nos han cambiado toda la legislación nacional y autonómica y tienen como objetivo estabilizar interinos con mucho tiempo de servicio. Tenía pocas opciones reales. Pero… ¿y si este sí era el año? Había que intentarlo, una vez más. Atrás quedaron los años en los que no había cargas. Esta convocatoria siempre la recordaré porque es la que compaginé con la reforma de mi nueva casa. Tenía la cabeza más en la reforma que en unas oposiciones en las que no me iban a contar ni siquiera el segundo máster. La desmotivación, el cansancio mental, la ansiedad de la quinta convocatoria a las espaldas… no fueron buenos compañeros, pero no se fueron de mi lado en todo el año. Empecé con una preparadora en septiembre, pero los años y la experiencia te van aclarando las ideas. La dejé en enero porque no se acoplaba a la preparación que yo quería y continué por mi cuenta con mi experiencia en las aulas, con todo lo positivo que había sacado de convocatorias anteriores y poniéndome al día con las nuevas leyes. La media que obtuve fue un 8.59 y un baremo de 5.04. Aprobar otra vez con una nota en torno al 8,5 ya no me dejaba contenta ni mucho menos satisfecha con el trabajo realizado. Cada vez era más insuficiente, a pesar de que en este año comenzaron las famosas invalidaciones y descuentos por faltas de ortografía y me quedé la quinta de mi tribunal, por lo que el resultado no había estado tan mal para lo que podía haber pasado. Terminando este proceso, anuncian de nuevo oposiciones en 2025. Me puse como loca a buscar academias y preparadores, a pensar en el baremo, en lo que tenía que cambiar, mejorar… Solo tenía de julio a septiembre para desconectar un poco… y entremedias una mudanza. No podía más. Estaba tan agotada mentalmente que incluso a nivel físico era incapaz de acumular energía. ¿En qué momento pasé a tomarme la oposición como la única cosa en torno a la cual gira toda mi vida? Se acabó. Decidí que no me presentaría en 2025, por salud mental (en Andalucía, siendo ya interina, no es obligatorio presentarse). Me tomaría un descanso como hice en 2013 y ya volvería cuando considerase que es el momento. Me quité a mí misma un peso de encima.

Febrero de 2025. Mi decisión duró un trimestre. En enero de este año anunciaron la mayor convocatoria de plazas desde que yo me llevaba presentando. Hice huelga y acudí a manifestaciones en contra de esta convocatoria porque tenía pinta de crear efecto llamada y porque estaban sacando plazas que deberían haber salido el año anterior en el proceso de estabilización. No estaban siendo justas para los interinos, pero tampoco para los aspirantes que llevan atascados en las bolsas ya varios años. Pero no se nos escuchó y la Junta publicó la convocatoria el 21 de febrero de 2025. Con muy pocas ganas, desmotivada y bastante afectada por determinadas circunstancias personales ocurridas entre enero y febrero de este año, retomé el estudio de las oposiciones a finales de febrero (“si no puedes con el enemigo, únete a él”). Ya no había tiempo de buscar academias ni preparadores. Solo tenía que confiar en mi trabajo, en mi criterio y en que este año, por fin, sí tenía un buen baremo. Tenía el temario actualizado de 2024, una buena base de programación que tuve que adaptar a la nueva legislación y un modelo de unidad didáctica/situación de aprendizaje del año anterior que me evaluaron bastante bien y que me serviría para crear las 12 que pedían este año. Para los supuestos creé un guion la mar de sencillo, pero correcto y completo… y pensé que con esto podía volver a sacar otro 8,5. Si miro atrás, me doy cuento de que hice lo mismo que hubiera hecho desde septiembre, pero en tiempo récord (de febrero a junio). Han sido meses de mucho esfuerzo, de dedicar mucho tiempo, de mucha incertidumbre, de muchos contratiempos antes, durante y después del proceso, por parte de la administración. Pero este año… por fin llegó la recompensa que todo aspirante espera: un 9.77 de media (con un 10 en el tema y un 10 en el supuesto práctico. ¡Aún me cuesta creerlo!) y un 9.58 puntos de baremo. La ansiada plaza llegó, siendo la primera de mi tribunal y la sexta de toda Andalucía.

14 años de espera, 6 convocatorias, 4 y pico de interina, B1, B2 y C1 de inglés, dos máster… y mucha constancia, paciencia, esfuerzo, tiempo, dinero y fuerza mental. Dos preparadores de Ciudad Real, la Academia Jesús Ayala de Málaga, los temas de “Oposiciones de Educación Infantil” (@oposicioneseducacioninfantil) y de una gran compi de profesión (@entrebajitos), la programación de Andrea (@loadingteacher), los libros, la búsqueda de información, los vídeos, la experiencia… todos los recursos que he tenido en estos años han dado lugar a mis propios materiales. Materiales que he ido cambiando y evolucionando para mejorar y que tras cada convocatoria esperaba quemar para no ver más. Y que, sin embargo, ahora me da pena tirar a la basura por todo el esfuerzo que hay en ellos. Pienso que igual aún pueden servirle a alguien que esté empezando o que, sin saberlo, esté ante su última convocatoria. 

Hasta aquí mi capítulo como opositora. Ahora empieza uno nuevo como funcionaria que, por lo que ya voy viendo, también es largo hasta conseguir el destino definitivo. Aunque, por el momento, marco un antes y un después y finalizo con una frase que siempre he visto en otros y que no sabía cuándo podría escribir yo también: “¡Una plaza es mía!”.

viernes, 15 de octubre de 2021

NUEVO DESTINO, NUEVA EXPERIENCIA

Tal y como indica el título, estoy al comienzo de una nueva (y espero que enriquecedora) experiencia.

El destino ha querido enviarme en esta ocasión a un lugar remoto y pequeño del que nunca había oído hablar. Venir hasta aquí no ha sido fácil y no solo hablo a nivel físico, sino también a nivel personal: demasiados cambios y nuevas adaptaciones en muy poco tiempo, lo que se está traduciendo en días caóticos que, poco a poco, espero que vayan transformándose en calma.

Hace una semana y dos días que empecé en un Colegio Rural. Este centro forma parte de un conjunto que se reparte entre seis pequeños pueblecitos y que comparten el Equipo Directivo. Aquí se trabaja sin editorial. Ellos mismos elaboran sus UDIs (Unidades Didácticas Integradas) y utilizan la metodología ABN (Aprendizaje Basado en Números) para desarrollar las matemáticas. 

Aunque la clase en la que estoy no es mixta, sí me he encontrado con otras características peculiares. El nivel que me ha tocado es 3 años, hay 18 niños escolarizados y, excepto dos, el resto son marroquíes sin conocimiento del castellano, por lo que el objetivo fundamental es que lo aprendan desde las situaciones cotidianas de la clase, de forma natural. Así que las actividades orales tienen una especial importancia. 

Esta descripción está muy bien, pero parece el análisis del contexto de una Programación y os aseguro que la cosa no es tan fácil ni tan fría.

Me parece que tengo un auténtico reto por delante del que aprender mucho, así que eso me mantiene motivada. Recordar nombres que el primer día me parecieron impronunciables, crear algunas rutinas nuevas (ya que, como se suele decir, "cada maestrillo tiene su librillo"), ganar la confianza del grupo, comunicarnos positiva y efectivamente a pesar de las limitaciones que supone utilizar distintos idiomas o poner en práctica mis conocimientos teóricos de ABN, son algunas de las cosas que están formando parte de este reto. Y, por si fuera poco, los resultados no se hacen esperar: los niños son verdaderas esponjas, repiten palabras como loros, aprenden pequeñas (para mí, grandes) cosas cada día, ganan autonomía, me buscan e interaccionan conmigo, etc. 

No sé el tiempo que estaré por aquí, pero, a pesar de los momentos difíciles de mi particular periodo de adaptación, espero que todo me sirva de aprendizaje y que sea una experiencia de esas que nunca se olvidan.

domingo, 25 de octubre de 2020

NOVEDADES Y... ¡SORPRESA!

Desde el día 6 de octubre, mi vida profesional ha dado un giro. He intentado no dejar de lado las redes ni la actividad en el Blog, pero me ha sido difícil sacar tiempo para ello y, sobre todo, sacar tiempo y no poder pararme con suficiente tranquilidad para contar mis últimas novedades. Por fin lo encuentro y no puede ser en mejor momento, ya que si lo hubiera contado antes solo habría sido a medias. Resumidamente: 

6 de octubre: termino en la escuela infantil en la que estaba trabajando. Me dio pena dejar a los niños (aunque sé que se quedaron en buenas manos), pero se me presentó una oportunidad que no podía dejar pasar si quería estar más cerca de conseguir mi objetivo: trabajar en un cole, en el segundo ciclo de Educación Infantil.

7 de octubre: empiezo en un cole, una sustitución en 5 años sin fecha de fin. Aunque no se preveía muy larga, no me importó: unos días en un nuevo ambiente puede abrir más puertas que continuar en la "zona de confort".

15 de octubre: se acaba la sustitución. A pesar de que en todo momento fui consciente de que no duraría mucho, no pensé que acabase tan pronto. Finalizarla supuso momentos de confusión, de no saber cómo o por dónde continuar, de pensar en retomar la búsqueda de empleo a tiempo completo... pero nunca de arrepentimiento por haberme ido de la escuela infantil, porque los días en el cole fueron insuperables. Me encantó estar en él y la cosa acabó muy bien tanto con los niños y sus familias como con el centro. Una experiencia del todo positiva que resultó muy enriquecedora a nivel personal y profesional, incluso teniendo en cuenta su corta duración.

20 de octubre: vuelvo al trabajo. Sorprendentemente -y casi sin tiempo para asimilarlo- empiezo en otro cole. Esta vez no es una sustitución; soy apoyo (con motivo del COVID) así que no tengo una clase propia, sino que roto por todo el ciclo de Infantil según vayan surgiendo las necesidades. Estoy contenta y, aunque parezca una paradoja, "agradecida" por primera vez -y creo que única- a esta situación a la que nos ha condenado el virus. Por supuesto, ojalá esta experiencia me sirva para que pueda quedarme en el segundo ciclo de Infantil sin que el Coronavirus esté de por medio. Pero, de momento, disfrutaré y aprenderé todo lo que pueda del centro en el que estoy, hasta nueva orden.

...y entre medias de este panorama profesional, sigo ideando y preparando cosas que a veces puedo llevar a un aula y a veces no. Pero eso no me impide continuar porque, cuando se da el primer caso, lo hago con el doble de ganas e ilusión. Así es como me ha ocurrido con "Spooky, la calabaza miedosa". La semana pasada compartí el cuento con vosotros y aunque la acogida ha sido buena, nunca hubiera sido completa si no lo hubiera podido llevar a un aula. Por suerte, ya he tenido la oportunidad de contarlo en tres aulas diferentes de entre 4 y 5 años siendo todo un éxito entre los niños. Y para celebrarlo, en este mismo post de novedades, os dejo un puzle online de Spooky, algo más difícil que el que os adjunto con el Pack de Recursos de Instagram. 

(A mí también me vendrá genial tenerlo a mano para cuando pueda utilizarlo en alguna de las aulas que ahora visito :P).

viernes, 5 de junio de 2020

RECUERDOS DE UNA GRADUACIÓN PERFECTA

Hace hoy justo un año celebraba, junto con mis pequeños alumnos, "mi primera Graduación". Después de un curso escolar completo, con toda clase de experiencias acumuladas, me parecía mentira estar ahí despidiéndolos y siendo el inicio, en cierta manera, de su nueva etapa en el segundo ciclo de Educación Infantil.


Emotivo, divertido, sencillo, alegre... así fue el acto. Todos se comportaron como verdaderos campeones y dieron la talla tanto adultos como niñ@s. Si la Graduación hubiera terminado ahí, me hubiera llevado un gran recuerdo de unos momentos muy especiales por ser la primera (espero que de muchas) y porque todo se desarrolló con mucha fluidez y tranquilidad.

Pero la cosa no quedó solo en el acto. En el patio, donde esperaba charlar un poco y hacerme alguna que otra foto con l@s chic@s, me habían preparado una gran sorpresa: una merienda en la que participaron todas las familias llevando dulces, salados, bebidas... lo mejor es que todos lo sabían, menos yo que no sospeché nada en ningún momento. O soy el blanco perfecto para las sorpresas o lo hicieron realmente bien. De una forma u otra, es de las cosas más bonitas que en mi vida me han regalado y creo que nunca podré expresar la enorme gratitud que en ese momento sentí, a pesar de que aquel día de mi boca no salía otra palabra más que "gracias".

A ello se sumaron las muestras de cariño y los regalos materiales que, aunque no los considero para nada necesarios ni obligatorios, siempre se agradecen.


En definitiva, fue uno de los mejores, aunque aún pocos, momentos como "seño" que recuerdo y que siempre recordaré con mucha ilusión. Algo que, además, me anima a continuar esforzándome por aquello que quiero conseguir para seguir sumando momentos tan gratificantes como aquel. 

Una vez más, un año después y desde mi Blog... ¡gracias por haber hecho posible aquella maravillosa tarde!


miércoles, 18 de marzo de 2020

REMEZCLA DE IDEAS, ACTUALIDAD Y REENCUENTROS

Siento que el motivo por el que vuelva a retomar la actividad en el Blog sea este. Lo que nos trae locos desde hace semanas y, especialmente los últimos días, al mundo entero (literalmente): el maldito coronavirus. Pero eso que tanto nos está quitando, paradójicamente también nos está dando algo: tiempo.

No me siento orgullosa de que mi última entrada fuera en el mes de septiembre, ya que creé el Blog con el fin de mantenerlo más o menos actualizado y no haber escrito nada desde entonces no es lo que se entiende por “mantenerlo más o menos actualizado”. En mi defensa diré que han sido meses de trabajo productivo y en mi excusa pondré que el tiempo que me quedaba lo he dedicado a otras formas de ocio y/o desconexión. Por supuesto, nada justificable, pero del todo cierto.

La cuestión es que esta nueva, inesperada y surrealista situación en la que todos nos encontramos confinados en casa y sin poder salir, me va a permitir continuar por donde lo dejé y -mejor o peor- más vale tarde que nunca.

Haré un breve resumen de estos meses y, a partir de esto, continuaré con la finalidad educativa del Blog:

He pasado desde septiembre a marzo haciendo una sustitución en “mi” Escuela Infantil en el aula de 0 a 1 años. Desafortunadamente para mí, todas las sustituciones llegan a su fin y esta concluyó la semana pasada. 

Durante el primer trimestre, me estrené como formadora de inglés. Un ligero acercamiento ya que no contaba con una gran cantidad ni de horas ni de alumnos. Pero bastante satisfactorio para mí tanto a nivel profesional como personal. Con la llegada del nuevo año, también llegó a su fin.

Desde octubre hasta el establecimiento del Estado de Alarma, he trabajado como monitora de actividades extraescolares, concretamente de inglés, con dos grupos: primero de Infantil y cuarto de Primaria. Espero poder seguir desempeñando este empleo una vez que todo vuelva a la normalidad (¡ojalá sea pronto!). Sobre él también daré algunas pinceladas más adelante, especialmente de lo que hemos estado real

Por último, he de destacar mi última -y brevísima- actividad laboral pero no por ello menos sustancial: ¡¡al fin me dieron la oportunidad en un colegio!! Se trató de una pequeña sustitución en el nivel de 3 años de Educación Infantil. Aunque solo fueron días, esta experiencia me ha aportado  mucho, positivamente.

Esto es lo que puedo decir de todo este tiempo ausente: dinámico y con un ritmo desenfrenado, intercalando trabajo y actividad con búsqueda de nuevos empleos. Algo que choca con la paralización con la que ahora nos encontramos y que, como a mí supongo que a muchos, desespera y nos obliga a mantenernos cruzados de brazos. En momentos como este, aprovecharé para volcar en el Blog palabras, ideas, pensamientos, experiencias, recursos…  intentando así compensar los periodos en los que esta labor se me hace más complicada.

*¡¡Gracias a mis compis, que se lo curraron con la pancarta!! ;P



domingo, 29 de septiembre de 2019

ESCUELAS INFANTILES. SEGUNDA PARTE.

Esta es la segunda parte de la entrada “Escuelas Infantiles”. Lo prometido es deuda y aquí llega la entrega en la que veremos lo positivo que he encontrado en ellas.

He de confesar que nunca fueron mi primera opción para trabajar, a pesar de que sabía que con la diplomatura de Magisterio Infantil podía acceder a ellas. La simple razón por la que era reticente a trabajar ahí es -para qué negarlo- porque la parte que más me gusta es la educativa y, por una u otra cosa, en las Escuelas Infantiles debes compaginarla con la asistencial, primando, sin remedio, en muchas ocasiones la segunda. Quizá por eso he llegado un poco tarde. Pero, bueno, el caso es que he llegado… y, ¿sabéis qué? No está tan mal.

Objetivamente, podemos destacar de ellas que son centros perfectos para conciliar la vida familiar y laboral y, centrándonos en el propio niño, son muy beneficiosas como espacios de interacción en el que se potencia su desarrollo cognitivo, social, emocional y su autonomía. Subjetivamente, puedo contar mi experiencia para lo que, inevitablemente, tengo que hablar de la escuela en la que, hasta día de hoy, trabajo: Santa María Goretti, de Málaga. 

Llegué a ella en septiembre de 2017 como “teacher”. Pasaba por la escuela dos días en semana para dar clases de inglés a niños de entre 1 a 3 años. En unas horas a la semana no te formas una idea completa de cómo se trabaja en una escuela infantil, pero sí te da unas nociones o sensaciones: aunque la escuela es antigua, la encontré limpia, organizada, con niños bien atendidos y, para mi sorpresa, bastante bien adaptados a las rutinas a pesar de las tempranas fechas de curso. En general, me causó una muy buena impresión. También debo señalar el apoyo con el que me encontré al llegar; todo fueron facilidades para dar mis clases por parte de las educadoras con las que compartía el espacio en mi media hora de inglés por aula. Un primer contacto satisfactorio que empezó a cambiar mi visión sobre el trabajo en una escuela infantil. Así llegamos a mi segundo año en Goretti, en el que me metí de lleno en la dinámica de la escuela con una sustitución en una clase de 2 y 3 años. Los comienzos nunca son fáciles, pero no son los comienzos los que cuentan sino los finales. Tuve que adaptarme a un ritmo frenético que nunca para y enfrentarme a aquello a lo que tanto temía (la parte asistencial: cambiar pañales, dar de comer, enseñar a hacer pipí, etc). Pero intenté intercalar todo eso con lo que me apasiona: asambleas, canciones, inglés, cuentos, juegos, fichas… Y, aunque no fue sencillo, creo que lo conseguí y terminé un curso lleno de emociones y nuevas experiencias; muy gratificante, tanto por mí como por lo que día a día fui percibiendo de mis alumnos y sus familias. Este es mi tercer año en Goretti. Aún es pronto para valorarlo, pero se va aventurando positivo (más incluso de lo que pensaba) y cargado de proyectos que se aglutinan en mi mente, lo cual me da una pista: estoy motivada y eso debe de ser una buena señal.

Resumiendo, y tras exponer mis vivencias, en estos años he comprobado la importancia que tienen las escuelas infantiles para los niños y para las familias, lo agradecidas que están con todas las educadoras -que debemos trabajar como un equipo-, el cariño que demuestran los alumnos con poco que tú les des y/o les enseñes, lo mucho que prepara el primer ciclo de la Educación Infantil para el segundo y la continuidad que existe entre uno y otro ciclo.

Sin duda, quiero seguir siendo maestra del segundo ciclo. Pero, pasar por una escuela infantil, valorar verdaderamente su importancia y su labor y conocer su funcionamiento, me da una visión mucho más amplia y enriquecida de la Educación Infantil y, por supuesto, un sinfín de experiencias educativas muy sustanciales y nutritivas aplicables a cualquiera de los dos ciclos.



martes, 13 de agosto de 2019

ESCUELAS INFANTILES. PRIMERA PARTE.

Tal y como avanzaba en otras entradas, hoy toca hablar de las Escuelas Infantiles (guarderías común y erróneamente conocidas) y del gran olvidado Primer Ciclo de la Educación Infantil.

Como los colegios, las Escuelas Infantiles las podemos encontrar públicas (bastante escasas), concertadas y privadas. Se trata de centros que ofrecen la solución perfecta para conciliar la vida laboral y familiar. Destacan por su carácter asistencial, ya que los bebés y niños que a ellas llegan aún son dependientes y no demasiado autónomos, pero -a diferencia de las primeras que surgieron- también por su carácter educativo, puesto que en la actualidad cuentan con profesionales que no solo atienden las necesidades básicas de los niños, sino que también comienzan y fomentan, muy positivamente, los aprendizajes que luego se continúan en el colegio.

La etapa de Educación Infantil va de los 0 a los 6 años, dividiéndose en dos ciclos: el primero de 0 a 3 (no obligatorio y no gratuito, al menos hasta día de hoy) y el segundo de 3 a 6 (que coincide con la entrada en el colegio y ya sí es gratuito). Cada etapa educativa sigue unas orientaciones, unas directrices a partir de unos principios básicos, unos objetivos y unos contenidos comunes para todos los centros de una misma comunidad autónoma. Esto es lo que se conoce como “currículo”. En el caso de Andalucía -que es el que más conozco- el currículo de Educación Infantil recoge todo eso tanto para el Primer Ciclo como para el segundo. Es decir, qué es lo que debemos tener en cuenta para crear situaciones de aprendizaje que permitan a los niños alcanzar las competencias correspondientes a la etapa a nivel motriz, afectivo, intelectual y social.  Pero ¿por qué, si esto está igual de bien redactado para un ciclo que para el otro, el segundo es el que “empezamos a tomar en serio”? Pues por aquello mismo de que el Primer Ciclo no sea obligatorio ni gratuito, lo cual repercute negativamente tanto en las condiciones de sus trabajadoras (ya que son mujeres en la mayoría de los casos) como en la concepción del ciclo y de las Escuelas Infantiles que, si la situación no mejora, nunca lograrán quitarse la lacra que dejaron en ellas las “guarderías” que son las que, originariamente, se dedicaban a cuidar a los niños en ausencia de los padres sin que ningún profesional se preocupase por ello, pudiendo ser cualquiera el que desempeñase la función principal.

En la actualidad esa idea es muy diferente, a pesar de que haya gente que siga pensando lo contrario. Como decía, en el Primer Ciclo tiene mucho peso el carácter asistencial. En el colegio, aunque aún son demasiado pequeños si comparamos la edad de la entrada en él con la de otros países europeos, la autonomía del niño es principal, lo que marca la diferencia con el Primer Ciclo. Eso no quiere decir que en las Escuelas Infantiles no se enseñe: desde el inicio hacia esa autonomía que luego necesitan en el Segundo Ciclo, hasta colores, formas, vocabulario, inglés, normas y pautas de comportamiento, valores, etc. ¿No es, acaso, eso mismo lo que se enseña en el Segundo Ciclo, aunque sea en un grado o nivel más alto? ¿Por qué entonces está tan infravalorado el Primer Ciclo? Muchas veces se habla de coordinación y continuidad entre ciclos y etapas, pero creo que se les olvida que existe un importantísimo Primer Ciclo Infantil con sus respectivos profesionales. En recordar esto constantemente es en lo que tenemos que poner fuerza, para que se comience a dar el lugar que se merece en el Sistema Educativo. Algo que se completaría perfectamente si estableciesen la gratuidad en el mismo y, derivado de ello, la estabilidad laboral y los sueldos de las empleadas de dichas escuelas, probablemente, podrían mejorar.

No sé si se conoce el sueldo de un diplomado y/o técnico de Educación Infantil en una Escuela Infantil (sin mencionar siquiera el puesto de auxiliar). Es prácticamente vergonzoso lo que estipula el convenio que lo regula. Se desempeñan labores asistenciales, educativas, con gran responsabilidad y, por parte de la gran mayoría de sus profesionales, con mucho cuidado y respeto porque es una etapa en la que los niños son especialmente sensibles y de cómo los tratemos y los eduquemos dependerá su personalidad en el futuro. Sin embargo, el precio por llevar a cabo todo eso parece ser demasiado barato. Es injusto tener que buscar otros empleos con los que compaginar este por culpa de ese sueldo mísero. O que no se contemplen horas fuera de la intervención directa con los alumnos para preparar materiales, clases, tutorías, reuniones, etc. Tal y como lo puede hacer un maestro a partir del Segundo Ciclo. Es un trabajo para el que se necesita una cualificación específica con, en muchos casos, un cierto nivel de inglés, cuyo salario es menor que en otras profesiones en las que no se necesitan tantos requisitos.